Notas:

3.5.16

LA INVASIÓN DE LA PENÍNSULA IBÉRICA POR LOS PUEBLOS GERMÁNICOS, SEGÚN HIDACIO

Los alanos, vándalos y suevos entran las Españas en la era 447; según unos recuerdan el día 4 de las calendas y según otros el 3 de los idus de Octubre, que era la tercera feria, en el octavo consulado de Honorio y el tercero de Teodosio, hijo de Arcadio,...
Los bárbaros que habían penetrado en las Españas, las devastan en luchas sangrientas. Por su parte la peste hace estragos no menos rápidos.
Los bárbaros se desparraman furiosos por las Españas, y el azote de la peste no causa menos estragos, el tiránico exactor roba y el soldado saquea las riquezas y las vituallas escondidas en las ciudades; reina un hambre tan espantosa, que obligado por ella, el género humano devora carne humana, y hasta las madres matan a sus hijos y cuecen sus cuerpos para alimentarse con ellos. Las fieras, aficionadas a los cadáveres de los muertos por la espada, por el hambre y por la peste, destrozan hasta a los hombres más fuertes, y cebándose en sus miembros, se encarnizan cada vez más para destrucción del género humano. De esta suerte, exacerbadas en todo el orbe las cuatro plagas: el hierro, el hambre, la peste y las fieras, cumplense las predicciones que hizo el Señor por boca de sus Profetas.
Asoladas las provincias de España por el referido encruelecimiento de las plagas, los bárbaros, resueltos por la misericordia del Señor a hacer la paz, se reparten a suertes las regiones de las provincias para establecerse en ellas: lo vándalos y los suevos ocupan la Galicia, situada en la extremidad occidental del océano; los alanos, la Lusitania y la Cartaginense, y los vándalos, llamados silingos, la Bética. Los hispanos que sobrevivieron a las plagas en las ciudades y castillos se someten a la dominación de los bárbaros que se enseñoreaban de las provincias.
 
HIDACIO: Chronicon. 7.1.