Notas:

17.6.16

DE LA BREVEDAD DE LA VIDA

“Los que tienen una vida muy breve y acongojada son los que se olvidan del pasado, descuidan el presente y temen el futuro; cuando llegan a lo último, comprenden tarde los desdichados que estuvieron ocupados mucho tiempo en no hacer nada.

Y no creas que se prueba que llevaron larga vida con el argumento de que a veces invocaron a la muerte. Los atormenta la imprudencia con afectos encontrados que les hacen incurrir en lo mismo que temen: con frecuencia desean la muerte porque la temen.

Tampoco es argumento para que pienses que vivieron mucho que frecuentemente se les hagan muy largos los días y se quejen de que vayan despacio las horas que faltan para que llegue la fijada para la cena; pues si alguna vez los dejan sus ocupaciones, se abrasan en el ocio sin saber cómo emplearlo o desecharlo. Y así tienden a alguna ocupación y les es pesado todo el tiempo que media entre una y otra; de igual modo, en verdad, que cuando se decretó un combate de gladiadores o cuando se espera el día de cualquier otro espectáculo o deleite, querrían saltar por los días intermedios. Para ellos siempre es larga la dilación de toda cosa que esperan.

Pero el tiempo que aman es breve y se hace más breve y precipitado por su culpa; porque pasan de una cosa a otra y no pueden detenerse en un mismo deseo. No son largos los días para ellos, sino aborrecibles; y, por el contrario, ¡qué cortas les parecen las noches a estos que las pasan en brazos de las meretrices o en la embriaguezl De aquí la locura de los poetas, que con sus fábulas alimentaron los errores de los hombres, fingiendo que júpiter, enviciado en el deleite carnal, duplicó la noche. Pierden el día esperando la noche y pierden la noche por miedo al día.”

De la brevedad de la vida. Séneca