No firmó y es lógico, teniendo en cuenta que se trata de un rey de izquierdas y muy, muy republicano, pero también supuestamente católico, aunque esto último sólo se le supone, no está confirmado.
Se está ganando la antipatía popular a pulso, paso a paso, hoy con la ley del aborto y mañana vete tú a saber con qué y en cierto modo el Borbón me recuerda a los sindicatos, tan amigos de firmar cualquier cosa, el caso es firmar, lo cual confirma la idea ya generalizada de que la sociedad española carece de principios o valores morales, aquí todo el mundo está a "poner el cazo" por si cae algo, para lo cual el único principio moral en vigor consiste en bajarse los pantalones.
¿Y los curas?, pues más de lo mismo. Niegan la comunión a Bono por dar su voto en el parlamento a favor de la ley del aborto pero no se la niegan al Borbón que es quien firma dicha ley para que entre en vigor, de quien dicen que al tratarse del rey es un "caso especial". Claro, un caso que no tiene arreglo, un caso perdido.
Nadie había pedido la modificación de la ley del aborto vigente estos últimos años, pero es igual, aquí de lo que se trata es de imponer el aborto socialdemócrata a sangre y fuego, de convertirlo en obligatorio, convertirlo en un "derecho" (¡¡ manda güevos !!) y en esta ocasión con la inestimable colaboración Real y la torticera y confusa postura de la jerarquía católica, que nunca sabrás si suben o bajan.









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