Triste destino y triste futuro el que tienen por delante los países hispanoamericanos. Tanto despotricar, maldecir, repudiar a España por lo mal que los españoles los habíamos tratado, por el genocidio que habíamos causado, por todo el oro que les habíamos robado, que necesitaron inventarse unas cuantas mentiras, que hoy continúan repitiendo, para justificar esas patrañas y seguir alimentando el odio contra España.
Antes de que los países hispanoamericanos fuesen independientes de España, era ésta una de las regiones más prosperas y ricas del mundo. Después de la independencia comenzó el declive impulsado por el marxismo político y religioso, las guerrillas, la pobreza, la miseria, las drogas. Esa fue la independencia que implantó el gran cabronazo dizque "libertador" Simón Bolivar.
Cuántos años han pasado de todo eso, ¿verdad?, más de un siglo y ahora, por fin son independientes, los españoles ya no los oprimimos, no les robamos el oro, pero siguen dando la matraca con su odio contra España.
¿Y todo esto para qué ha servido? Pues para acabar en manos de un tipo como Donald Trump que últimamente tiene como entretenimiento quitar y poner gobiernos en Hispanoamérica en menos tiempo de lo que tarda en toser y todos los comunistas, revolucionarios, bolivarianos, castristas y senderistas de medio pelo, contentos y felices aplaudiendo con las orejas. Venga, ahora repetir todos: "Donald Trump es mi lider, viva Donald Trump". En eso consistía la reivindicación del comunismo, la revolución y la independencia de España.
Meteros en la cama con Donald Trump y que os folle por donde más os guste, y no protestéis, pero dejar a España tranquila que bastantes problemas tenemos aquí con este psicópata como para tener que aguantar también vuestras psicopatías.


















































