No sorprende que los políticos se crean dioses que están por encima del bien y del mal, porque las leyes que ellos mismos se dan tienen como fin su propia inmunidad para robar, mentir, extorsionar y amenazar.
Rariano Rajoy es como todos los políticos, como zp, como Pablo Iglesias, como el Gay Ardón, un trolas, un mentiroso, un tecnócrata de tres al cuarto sin ideas ni principios ni moral. Su objetivo es el poder por el poder (quitate tú que me pongo yo) desde el centro de la nada y así poder permitirse contar los mayores embustes que sea capaz. Es un político acomplejado que cada día da gracias a la izquierda por perdonarle la vida.
Primero dijo que no subiría los impuestos pero que se vio obligado a hacerlo porque la situación era peor de lo que creía. Y a mí qué cojones me cuentas de lo que crees o dejas de creer, no estás ahí para contarnos tus películas. Si la situación es peor de lo que pensabas puedes dejar el cargo, dimitir, yo no te he elegido para estar ahí ni en otro sitio y menos para que ahora tenga que leer cada mañana la mentira que contaste el día anterior. Si no puedes solucionar esto déjalo pero no mientas.
También antes de las elecciones Rariano bufaba y maldecía contra las leyes ideológicas de zp: educación para la ciudadanía, ley del aborto, alianza de civilizaciones, ley de memoria histórica, subvenciones a partidos, sindicatos, la inmersión lingüística en Vascongadas, Valencia, Cataluña y Galicia, clan de la ceja, etc. ¿En qué ha quedado todo ello y a qué espera para enviar a la papelera toda esta basura?
Todo se ha quedado en nada, Rariano os ha engañado a quienes lo habeis votado, a mí no. Nunca le he creido y tampoco lo he votado.









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