"En el nombre de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, autor y supremo legislador de la sociedad..."
Que lejos quedan aquellos años en que se mentaba sin complejo alguno a Dios como autor y supremo legislador de la sociedad. Así nos ha ido desde entonces y así estamos ahora, 200 años después. Menuda carrera llevamos.









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