Notas:

23.8.16

DEL ARTÍCULO


Todas las lenguas, cuantas he oído, tienen una parte de la oración, la cual no siente ni conoce la lengua latina. Los griegos llámanla 'arzrón'; los que la volvieron de griego en latín llamáronle artículo, que en nuestra lengua quiere decir artejo; el cual, en el castellano, no significa lo que algunos piensan: que es una coyuntura o ñudo de los dedos; antes se han de llamar artejo aquellos huesos de que se componen los dedos; los cuales son unos pequeños miembros a semejanza de los cuales se llamaron aquellos artículos que añadimos al nombre para demostrar de qué género es. Y son los artículos tres: el, para el género masculino; la, para el género femenino; lo, para el género neutro, según que más largamente lo declaramos en otro lugar, cuando tratábamos del género del nombre.
Y ninguno se maraville que el, la, lo, pusimos aquí por artículo, pues que lo pusimos en el capítulo pasado por pronombre, porque la diversidad de las partes de la oración no está sino en la diversidad de la manera de significar; como diciendo 'es mi amo', 'amo' es nombre; mas diciendo 'amo a Dios', 'amo' es verbo. Y así, esta partecilla el, la, lo, es para demostrar alguna cosa de las que arriba dijimos; como diciendo 'Pedro lee, y él enseña', 'él' es pronombre demostrativo o relativo; mas cuando añadimos esta partecilla a algún nombre para demostrar de qué género es, ya no es pronombre, sino otra parte muy diversa de la oración que llamamos artículo. Y así lo hacen los griegos, que de una misma parte 'o', 'e', 'to', usan por pronombre y por artículo; entre los cuales y los latinos tuvo nuestra lengua tal medio y templanza que, siguiendo los griegos, puso artículos solamente a los nombres comunes, comoquiera que ellos también los pongan a los nombres propios, diciendo 'el Pedro ama la maría', y quitamos los artículos de los nombres propios, a imitación y semejanza de los latinos.
Lo cual nuestros mayores hicieron con más prudencia que los unos ni los otros; porque, ni los griegos tuvieron causa de anteponer artículos a los nombres propios, pues que en aquéllos por sí mismo el género se conoce; ni los latinos tuvieron razón de quitarlos a los nombres comunes, especialmente aquellos en que la naturaleza no demuestra diferencia entre machos y hembras por los miembros genitales, como el milano, la paloma, el cielo, la tierra, el entendimiento, la memoria. Y porque, como dijimos en el capítulo pasado, el pronombre se pone en lugar de nombre propio, también quitamos el atículo al uno como al otro; así que no diremos 'el yo', 'el tú'. Mas, porque en los pronombres derivados siempre se entiende algún nombre común, podémosles añadir artículo, como diciendo 'el mío', entiéndese hombre; diciendo 'la mía', entiéndese mujer; 'lo mío', entiendese cosa mía. Mas, como 'dios' sea común nombre, quitámosle el artículo, cuando se pone por el verdadero, que es uno; y porque la Sagrada Escritura hace mención de muchos dioses no verdaderos, usamos de este nombre como de común, diciendo 'el dios de Abraham', 'el dios de los dioses', y entonces así le damos artículo, como lo añadiríamos a los nombres propios, cuando los ponemos por comunes, como si dijésemos 'los Pedros son más que los Antonios'. 

Gramática de la Lengua Castellana
Don Antonio de Nebrija