Notas:

11.1.17

LA BURRA DE BALAAM

"Levantóse Balaam y aparejó su burra y se fue con los príncipes de Moab, pero Dios estaba indignado de que fuese y el ángel de Yavé se puso delante de él en el camino para cerrarle el paso. Iba Balaam sobre su asna y llevaba consigo a dos de sus criados. El asna, al ver el ángel parado en el camino con la espada desenvainada en la mano, se salió del camino y echó por el campo, y Balaam se puso a fustigarla para retraerla al camino. Entonces el ángel se puso en una estrechura entre las viñas, entre pared de un lado y pared de otro; y al verle el asna, echóse contra una de las paredes, cogiendo entre ella y la pared la pierna de Balaam. Este se puso de nuevo a fustigarla. El ángel de Yavé volvió a ponerse en una angostura, de donde ni a derecha ni a izquierda podía desviarse; y al verle el asna se echó debajo de Balaam, quien enfurecido la fustigó más. Abrió entonces Yavé la boca del asna, que dijo a Balaam: "¿Qué te he hecho yo para que por tres veces me hayas fustigado?" Y Balaam respondió: "¿Por qué te burlas de mí? Si tuviera a mano una espada, ahora mismo te mataría" Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Tú me has montado desde que yo soy tuya hasta hoy ¿Te he hecho yo nunca cosa semejante? Y él respondió: "No". Entonces abrió Yavé los ojos a Balaam y vio al ángel, que estaba en el camino con la espada desenvainada en la mano."


 Luca Giordano. La burra de Balaam, 1665-66. Colecciones Reales. Patrimonio Nacional