Notas:

25.10.07

AGUANTA FEDERICO, QUE CON TODOS NOSOTROS NO PUEDEN


No recuerdo si lo he comentado alguna vez, pero soy un gran admirador de Federico Jiménez Losantos. Mi admiración ha ido creciendo desde el año 2004 en que no me he perdido ni uno solo de sus programas en La Cope ni he dejado de leer uno solo de sus artículos en Libertad Digital, El Mundo, etc. Me encanta ver y oir a sus enemigos como se retuercen de dolor e impotencia y babean de rabia tirados por el suelo cada vez que Federico se sienta ante el micrófono en su programa de La Mañana de La Cope. Es terrorífica la campaña que de siempre ha tenido que soportar en su contra para hacerlo callar: un atentado (por los que ahora se sientan en la Generalidad de la región catalana), denuncias y querellas mil, presiones políticas y mafiosas de todo orden y condición. Esta campaña se está haciendo más virulenta estos últimos días con embustes, trolas y falsedades al por mayor por parte del rojerio progresista Zopenco.
Por todo ello quiero expresarle mi más profunda solidaridad y apoyo a Federico (y también a todo el equipo que hace el programa con él en La Cope). Aquí dejo la dirección de correo electrónico del programa La Mañana por si deseas enviarle un mensaje de ánimo.

3 comentarios:

Martha Colmenares dijo...

Hola ZP Nunca MaiZZZ, grato andar de visita. Hoy me he dedicado al reposo.
Así ronquen Zapatero y Chávez, su dignidaZ.
Un abrazo, Martha Colmenares

ZP Nunca Mais dijo...

Hola Martha:

¿De reposo?, pues dichosa tu. Aquí el malvado no nos da un minuto de respiro.

Saludos.

Carlos V dijo...

“Don Fedeguico”

Mi abuela lo pasaba fatal viendo la televisión. Cuando veía una serie de esas plagadas de tiros y asesinatos (o sea, cualquiera), enseguida te decía de llamar a la policía. Le tenías que explicar una y mil veces que era como un teatro, que nada de lo que veía estaba ocurriendo en realidad. Se quedaba tranquila, pero a los pocos días la rutina se volvía a repetir.
Más o menos es lo que le ocurre si escuchas a Jiménez Losantos. Vive en un mundo alejado de la vida real. Las primeras horas del programa, antes de la llegada de su tropel de lacayos, son oro puro. Viene a ser como Faemino y Cansado presentando el telediario. Te ríes pero sabes que todo es broma.
Al igual que para saber cómo es el negro hay que haber visto el blanco, para enterarte del día a día, de las noticias, de lo que está pasando, es indispensable escuchar a “don Federico”. Lo que él diga, pues todo lo contrario. Tiene más visos de realidad un programa de Cuarto Milenio que su programa.
Lo gracioso de todo es que hay gente que le cree (igual que hay quiénes creen en los avistamientos de ovnis). Él dice que la vice-presidenta tiene 15 apartamentos en Benidorm, y automáticamente se convierte en dogma de fe.
Hay que atribuirle méritos, pues aunque no es informar lo que hace, su labor es de puro entretenimiento. Su acierto ha sido convertir un “supuesto” noticiario en un programa con la risa y la sorpresa asegurada. La SER está muy bien a la hora de informar, pero al igual que existe la prensa rosa y sus programas vendedores de bazofia, Losantos consigue entretener. Actúa como Risto el de Operarión Triunfo, sabe que la polémica vende y la utiliza a su antojo y beneficio.
Al menos te ríes de la sarta de tonterías y ocurrencias absurdas que tiene. Llega a tales niveles de bajeza, que es que es capaz de reírse repetidamente de cualquier fallo gramatical o de dicción de los políticos (Pepinho Blanco y su “conceto”) cuando él mismo necesitaría de unas buenas sesiones de logopeda para solucionar su incapaz de pronunciar la “r” (“fedeguico”)
Fue marxista contumaz y convencido hasta que vio el dorado de las monedas con las que el diablo (o Pedro J., según se mire) le tentó, lo cual le llevó al lado más oscuro del panorama “periodístico”. Y es que, como dice una leyenda urbana sobre Víctor Manuel, “una cosa es ser comunista y otra bien diferente ser idiota”
Cuanto más escucho a Losantos, más orgulloso estoy de vivir en esta España del siglo XXI. Y es que la vida es demasiado maravillosa para tomársela en serio.

Pd: las autoridades sanitarias advierten que más de 2 horas diarias de escuchar a “don Fedeguico” puede afectar gravemente al cerebro. Hasta lo bueno, como todo, se debe administrar en las dosis justas.