Reconozco que soy algo compulsivo a la hora de oir música. Hay temporadas, como la actual, que me da por el barroco y me paso las 24 horas del día dale que te pego a Albinoni, Monteverdi, Schütz, Telemann, Händel y cómo no, J.S. Bach. Bach es como "volver a casa", es regresar a los origenes del alma, es ir hacia Dios con la música, a lo mejor del ser humano. En ocasiones escuchando su música me he llegado a preguntar cómo es posible que el ser humano sea capaz de crear maravillas así y a la vez alcanzar las más altas cimas de la miseria y el pecado, pero lo cierto es que la música barroca en general y la de Bach en particular despiertan lo mejor de mi, al contrario que el socialismo y su encarnación terrenal llamada Zapatero. De Bach practicamente me conozco de memoria toda su extensa y variada obra, pero reconozco que tanto su obra como la del resto de los "barrocos" no vale para ser oida en cualquier momento o a cualquier hora. Digamos que hay que estar "preparado" no en cuanto a esa bobada que algunos dicen de la música clásica de que "yo no entiendo", no lo digo en ese sentido, sino por el estado anímico y espiritual por el que uno esta pasando. En fin, ¿qué más puedo decir yo, pobre ignorante, de Bach que ya no se haya dicho y escrito? Solo añadir que si yo fuera Dios y tuviese que volver a este mundo a poner un poco de orden y sensatez, adoptaría la forma de J.S. Bach.









2 comentarios:
Lástima que mezcles churros con merinas.
Sí, es una lástima.
Publicar un comentario