
¡ Cómo me gusta la dictadura militar comunista China!, siempre repartiendo cariño, velando continuamente por el bien del proletariado. Reconozco que tiene un encanto especial, un no sé qué, que me atrae. Además encuentro especialmente interesante en las dictaduras militares comunistas como la China que tienen el honor de ser la ideología que más seres humanos ha eliminado de la faz de la tierra, y aunque para algunos es un dato de escasa importancia, para mi no está nada mal. Y además también son de izquierdas y progresistas, como Zapatero, lo cual representa un valor añadido (para Zapatero).
Prueba de todo cuando digo es la inauguración de la olimpiada, con tantos colorines, tanto espectáculo "de luz y color", tanto fuego de artificio (¿porqué les gustará a todos los políticos tirar fuegos de artificio?), tanta "pá", tanto deslumbramiento del mundo, tanto cántico, tanto malavarismo, tanta hermandad entre los pueblos, tanto amor militar. Estoy que no quepo dentro de mi de la felicidad que siento, de ver que por fin todos nos queremos con un amor profundo, que ya está aquí la paz universal, todos somos masones multiculturales, todos hermanos, colegas, amigos para siempre, es algo así como la alianza de civilizaciones encarnada en la dictadura militar. Ya era hora.
Dicen que las reservas mundiales de valesina se han agotado. Puede que sea cierto. Lo importante es no hablar de la política china en China, bajarse los pantalones y así el dolor por lo ajeno y lo propio desaparece. ¡Qué cosas habrá de una dictadura militar comunista que no puede arreglar una buena dosis de valesina! Es algo así como el bálsamo de Fierabrás.









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