Dicen que el presidente de la junta de Galicia, Touriño, se ha gastado 4 millones de euros en remodelar tres salas de reuniones de su despacho y que sus consejeros de (des) gobierno usarán sillas de diseño de 2.269 euros la unidad, lo que equivale a casi cuatro veces el salario mínimo. A todo ello hay que añadirle los 480.000 euros en la compra de su cuarto coche oficial.
Y digo yo, ¿qué tiene esto de extraordinario? Lo sorprendente sería que estuvieramos hablando de un socialdemócrata honrrado, lo cual sería lo mismo que pedir peras al olmo. Todo socialdemócrata tiene vícios caros y refinados porque pertenecen a una casta superior, la casta de los timadores socialistas y ladrones progresistas-sociales que se inventan cualquier escusa para saquear las arcas públicas y no dar un palo al agua en su vida. Ellos/as no son como somos el resto de los mortales: sus estómagos son tan delicados y sus paladares tan exquisitos que están "obligados" (por imperativo constitucional) a comer los mejores y más finos manjares en los restaurantes más caros mientras mandan a miles de trabajadores al paro cada día. Lo mismo ocurre con sus posaderas: su ideología social no les permite sentarse en cualquier sítio y lo mínimo exigible es gastarse 380.000 pesetas (2.269 euros) en una silla, mientras miles de ciudadanos no tienen donde dormir. Y ¿qué decir de sus variados y lujosos coches oficiales? Hay quien tiene dos o tres, pero cuatro coches oficiales es una cifra más digna y razonable para un pelamantecas progresista como Touriño, aunque bien mirado, la culpa de todo esto no solo la tiene quien roba a manos llenas, como en este caso, sino quien permite y consiente con su voto que ello ocurra.
Y digo yo, ¿qué tiene esto de extraordinario? Lo sorprendente sería que estuvieramos hablando de un socialdemócrata honrrado, lo cual sería lo mismo que pedir peras al olmo. Todo socialdemócrata tiene vícios caros y refinados porque pertenecen a una casta superior, la casta de los timadores socialistas y ladrones progresistas-sociales que se inventan cualquier escusa para saquear las arcas públicas y no dar un palo al agua en su vida. Ellos/as no son como somos el resto de los mortales: sus estómagos son tan delicados y sus paladares tan exquisitos que están "obligados" (por imperativo constitucional) a comer los mejores y más finos manjares en los restaurantes más caros mientras mandan a miles de trabajadores al paro cada día. Lo mismo ocurre con sus posaderas: su ideología social no les permite sentarse en cualquier sítio y lo mínimo exigible es gastarse 380.000 pesetas (2.269 euros) en una silla, mientras miles de ciudadanos no tienen donde dormir. Y ¿qué decir de sus variados y lujosos coches oficiales? Hay quien tiene dos o tres, pero cuatro coches oficiales es una cifra más digna y razonable para un pelamantecas progresista como Touriño, aunque bien mirado, la culpa de todo esto no solo la tiene quien roba a manos llenas, como en este caso, sino quien permite y consiente con su voto que ello ocurra.









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