Podría ser el camino de Santiago, pero no.
Es el camino de nuestras vidas que todos tenemos trazado y del que no podemos escapar, podemos mejorarlo o empeorarlo, pero nunca huir de nosotros mismos. Lo extraordinario que tiene la vida, esta vida, es que cada día nos ofrece la posibilidad de reparar lo que vamos haciendo mal, mientras vivimos tenemos una segunda oportunidad.
La Semana Santa es una invitación a la reflexión, a la meditación, a mirar por dónde vamos en nuestro interior, siempre con la vista puesta en Jesucristo, nuestro referente. Hay quien aprovecha la Semana Santa para hacer turismo, para ir a la playa o al campo a cazar conejos. En mi particular Viacrucis os puedo asegurar que la Semana Santa ha obrado milagros en mi Calvario interior. Donde antes solo había niebla y confusión ahora hay luz y claridad, donde antes todo eran problemas y conflictos ahora hay paz y equilibrio interior.
¿Os habeis dado cuenta la cantidad de cosas tan enormes que hacemos a diario y cómo nos complicamos y le complicamos la vida a los demás, os habeis dado cuenta que nuestra vida se resume en una continua busqueda cuando en realidad lo que buscamos o añoramos lo tenemos delante de nosotros y no sabemos o queremos verlo? Todo es mucho más sencillo y facil. La humildad, la caridad, la bondad...¿sabeis lo que son? buscarlas y sobre todo practicarlas, aprovechad la Semana Santa para rezar, leed y releed la Biblia, ahí encontrareis respuesta a muchas de vuestras dudas y preguntas y de vez en cuando oid a Bach, vereis como este camino de espinas es más facil de recorrer.
28.3.10
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)









No hay comentarios:
Publicar un comentario