Si agarran a un tipo pegando y maltratando a su mujer la sociedad se le echa encima (del tipo) y le colocan las etiquetas de maltratador, machista, violento y no sé cuantas bobadas de nuevo cuño más. Cualquier improperio progre sirve. Hasta el estado, con nuestros impuestos, pone muchos de los recursos públicos para llevar a cabo proyectos de reprogramación, reeducación, reinserción y rehabilitación para hombres que ejercen violencia y maltrato contra las mujeres, porque todos entendemos que eso de maltratar o pegar a una mujer no está bien hecho, es una conducta censurable y reprochable, aunque casi nadie se haya planteado todavía que es igual de censurable y reprochable que una mujer pueda pegar o maltratar a un hombre, a un niño, a un anciano.
Siendo cierto todo lo anterior me pregunto porqué no se pueden llevar a cabo, también con dinero público, planes de reprogramación, reeducación, reinserción y rehabilitación para maricones. En una palabra, terapia para curar la enfermedad.
¿Será que hay mucho maricón metido a político o muchos políticos maricones, o se trata de la eterna hipocresia hispana?









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