Notas:

7.3.13

DE LA VIDA SENCILLA

Ufano de su talle y su persona,
con la altivez de un rey en el semblante,
aunque rotas quizá, viste arrogante
sus calzas, su ropilla y su valona;

cuida más que su hacienda su tizona,
sueña empresas que olvida en un instante,
reza con devoción, peca bastante,
y en lugar de callarlo, lo pregona;

intentó por su dama una quimera
y le mataron sin soltar la espada;
sólo quiso, al morir, que se le hiciera,

si algo quedó en su bolsa malgastada,
una tumba de rey, donde dijera:
“Nació para ser mucho… y no fue nada”.
(José María Pemán - De la vida sencilla)

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