¿No era este el cambio que esperaban del sistema?
¿No decían que los bancos eran los malvados y había que destruirlos?
Pues bien, todo eso ya lo aplican en Andalucía los progresistas, sindicalistas e izquierdistas quienes han decidido prescindir del sistema bancario y guardar bajo el colchón de su cama el dinero que roban en la administración. No es un mal sistema, sobre todo por lo que tiene de coherente con la política y sobre todo con la política progresista. En un método revolucionario.
Uno ya no puede ni encomendarle el dinero que roba a los demás ni a su propio banco, y así nos va.









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