No es que pretenda hacer de abogado defensor de la Pantoja, que menuda es ella para defenderse, pero lamentable espectáculo el que vimos ayer a su cuenta por parte de un grupo de energúmenos y exaltados que la estaban esperando a la puerta del juzgado para hacerle y decirle de todo.
La chusma que allí se encontraba al acecho gritando como posesos contra ella no lo hacían por una cuestión moral, ética, de honradez, o de justicia, lo hacían por envidia, resquemor, rabia, la ira por no poder hacer lo mismo que ella hizo, la ira por no poder robar con el estilo que ella robó.
¿Alguién ha visto en alguna ocasión tanto grito, tanta bofetada, tanto insulto, tanta vejación, tanto improperio, tanto juramento y tanta mala leche a las puertas de los domicilios de los criminales de eta?









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